Frío

Anoche soñé  con él, con ése que no tiene rostro ni nombre.

Íbamos por un prado de margaritas, bajo un tibio sol primaveral,sintiendo la tierra húmeda bajo nuestros pies descalzos. Él silbaba una canción alegre; yo pensaba que no podía haber escena más perfecta en el mundo... Entonces, llegábamos a un riachuelo. Él, sin dudarlo, empezó a cruzarlo, pero cuando yo traté de seguirlo nuestras manos se soltaron y él desapareció.

Desperté llorando y sintiendo frío. Ese frío que te deja la vacuidad.