el porrazo de Maggie.
Fue por culpa de F. o mejor dicho de mi obsesión po F.
-Yo te voy a dejar al paradero - dije y sin considerar mi precario equilibrio al caminar me aventuré escaleras abajo. ¿Qué pretendía? No lo sé, el punto es que en una de las curvas de la eterna escalera mi pie resbaló y yo con él.
De inmediato supe que no era un accidente cualquiera. El dolor se extendió en cuestión de segundos y pronto me hube chillando como becerro.
F. pensó que era un show. Otro de esos que invento para quedarme más tiempo con él, pero estaba equivocado. Cuando faltan menos de 50 minutos para las 9 de este domingo 8 de marzo, estoy a punto de entrar al pabellón para ser intervenida por una fractura de tobillo bastante compleja.
Lo curioso es que a F. ahora le bajó de regreso todo el amor por su novia. Toda la onda entre los dos, extingue lenta -y dolorosamente- al ver esas fotos de ellos juntos que insiste usar en su perfil de FB sólo para martirizarme.