el porrazo de Maggie.

Fue por culpa de F. o mejor dicho de mi obsesión po F.
-Yo te voy a dejar al paradero - dije y sin considerar mi precario equilibrio al caminar me aventuré escaleras abajo.  ¿Qué pretendía? No lo sé, el punto es que en una de las curvas de la eterna escalera mi pie resbaló y yo con él.
De inmediato supe que no era un accidente cualquiera. El dolor se extendió en cuestión de segundos y pronto me hube chillando como becerro.
 
F. pensó que era un show. Otro de esos que invento para quedarme más tiempo con él, pero estaba equivocado.  Cuando faltan menos de 50 minutos para las 9 de este domingo 8 de marzo, estoy a punto de entrar al pabellón para ser intervenida por una fractura de tobillo bastante compleja.

Lo curioso es que a F. ahora le bajó de regreso todo el amor por su novia. Toda la onda entre los dos, extingue lenta -y dolorosamente- al ver esas fotos de ellos juntos que insiste usar en su perfil de FB sólo para martirizarme.

Cálmate

Mañana hay que pagar el arriendo. Debo un mes y medio además del mes
en curso. Cerca de 300 mil pesos en total. Terrible para mi
presupuesto. Macabro para mi salud mental.

 ¿Qué excusa le diré ahora al casero? Ese hombre me correrá a patadas
de mi torre de seguridad. ¿Y adónde me iré? La situación me desespera.

 También está la posibilidad de haberme contagiado una venérea o hasta
el VIH y no saberlo. Sí, puede haber pasado por esa única vez que
decidí actuar como mujer progresista y liberal en la peor situación
posible. ¿Un cantinero-actor-bien promiscuo? ¿Podía elegir peor? ¿Y si
tenía VIH? ¿Y si me lo pegó? ¿Tanto me costaba tener un condón o decir
que no por no tenerlo?

 El miedo se disiparía - o se confirmaría- si por fin me atreviera a
hacerme el examen. ¿Por qué no lo hago?

 Con todo esto en la cabeza, jamás podré calmarme.

Malditos protocolos sociales

Saludarlo ya era terriblemente incómodo, pero ignorarlo después de
haber abrazado a media Redacción por el maldito Año Nuevo, habría sido
peor.
Así que lo saludé, lo abracé y le expresé mis mejores deseos para el
2009. Obvio que puso cara de estúpido desprevenido y sonrió y dijo que
igualmente.
El problema fue que después se lo tomó en serio. Así es J. Le das la
mano y se toma el codo y luego el hombro y luego todo tu cuerpo.
Muy barsamente, se acercó a despedirse de beso. ¿Qué se cree? Me
dieron unas ganas terribles de decirle: "Hey, tú, no te creas que te
perdoné todas las burradas que me has hecho. No somos ni seremos
amigos. Entiéndelo".
Pero claro, él jamás entiende nada.

Aviso de bomba

En tres segundos más daré un falso aviso de bomba en mi lugar de trabajo.
El pánico cundirá y un jefe dirá en voz alta que todos abandonemos el
edificio de forma tranquila.
Entonces yo caminaré hacia el balcón y me lanzaré. Mi cuerpo caerá
sobre sus cabezas asustadas y ahí se darán cuenta de que la bomba era
yo.