Frío

Anoche soñé  con él, con ése que no tiene rostro ni nombre.

Íbamos por un prado de margaritas, bajo un tibio sol primaveral,sintiendo la tierra húmeda bajo nuestros pies descalzos. Él silbaba una canción alegre; yo pensaba que no podía haber escena más perfecta en el mundo... Entonces, llegábamos a un riachuelo. Él, sin dudarlo, empezó a cruzarlo, pero cuando yo traté de seguirlo nuestras manos se soltaron y él desapareció.

Desperté llorando y sintiendo frío. Ese frío que te deja la vacuidad.

77 días...

Faltan 77 días para que me largue a Nueva Zelanda. Seré un inmigrante
que busca una vida mejor... Una segunda oportunidad, esta vez, sin
excesos, corazones rotos, trabajos mal remunerados y oportunismo.
Renacer bajo un arcoiris.

 Pero, ¿y si fallo? ¿Y si simplemente no puedo contra mi propio sino?

¿Y ahora?

Fue una semana intensa de lectura.

Ávida devoré cada uno de los cuatro libros de la saga, leyendo casi dos mil páginas a lo largo de estos siete días.

Incluso soñé con aquello tan imposible como irreal, mas tan cierto en las complejidades de mi cabeza.

Así logré abstraerme. Se está mucho mejor ahí encerrada en mi inextricable cabeza que acá fuera.

Pero hoy, al cruzarse con el esperado- y temido- "FIN", supe que había perdido la razón que me mantenía en pie.

Caer

Extracto de la "Insoportable Levedad del ser"

 

"Ella le hizo caso a Tomás y no fue a ver a su madre. Pero ese mismo día se hizo un raspón en la rodilla al caerse en la calle. Su andar se volvió inseguro y casi todos los días se caía en algún sitio, se lastimaba con algo o, por lo menos, dejaba caer algo que tenía en la mano.

         Había en ella un deseo insuperable de caer. Vivía en un vértigo permanente.

         Aquel que se cae está diciendo: «¡Levántame!». Tomás la levantaba pacientemente. .."

Voluntad

Si quiero puedo terminar un libro de 600 páginas en ocho horas...

Aunque los ojos me pidan a gritos que los cierre; aunque vea luces y escuche sonidos perturbantes a mi lado.

Cuando empiezo a leer algo que realmente me siento, no hay nada que me detenga.

Cosas de ñoña

Vi "Twilight" con el prejuicio de que era una película melosa para adolescentes.

La vi cuando ya todo el mundo la había visto y sabía perfectamente que ese tan Edward Cullen había causado el delirio de cientos de miles de jovencitas alrededor del mundo.

El problema es que yo ya no tengo 15 años y querer que un vampiro se enamore perdidamente de mí es irracional y absurdo cuando pasas los 25...

Ya no soy una niña, pero no dejo de pensar en mí como tal.